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Reflexión sobre la crisis


Es importante en la vida saber a donde apuntar sin caer en las obsesiones, quienes siempre aguardan a la vuelta de la esquina. A medida que avanzamos, se nos propone distintos escenarios construidos de personas, situaciones y circunstancias que nos invitan a desplegar talentos hasta entonces ocultos. 

El tema surge cuando hay un quiebre interno, generalmente consecuencia de algún cambio/ golpe externo. Cuando suceden estos quiebres, una de las sensaciones mas comunes es el miedo a caer en el vacío, a que todo el sistema de creencias construido hasta entonces se derrumbe. A veces internamente y no siempre consciente, uno desea que esto ocurra, que haya una crisis que sirva como excusa para modificar o renacer desde otro lugar. En muchos casos, puede significar una cambio vocacional, en otros, un corte de vínculos; pueden ser amigos, amantes, parejas, compañeros o familia, da igual. Es romper con lo preestablecido.

Estas crisis muchas veces, se corresponden a ciclos de vida. Es decir, algo muere y algo nace nuevo en su lugar pero para que esto ocurra, lo anterior, lo ahora viejo y desgastado por el paso del tiempo, debe ser eliminado de raíz. Esto es realmente lo más difícil de este proceso porque el cerebro humano está preparado para repetir patrones con el fin de mantener la supervivencia. Así, todos los hábitos y costumbres que uno posee, son lo que el cerebro interpretó como sustanciales para mantenernos con vida, ya que es este su propósito elemental. Esto hace la tarea de atravesar ese proceso sustancial, muy complejo y doloroso. El dolor proviene de esa resistencia que busca mantener con vida lo que ya tiene fecha de caducidad. Vamos por la vida queriendo conservar amistades con las que ya no tenemos afinidades, hábitos que se vuelven nocivos para nuestra salud mental y emocional, empleos que nos dan seguridad económica pero que nos desgastan psiquicamente, hobbies y pasiones caducas, sistemas de valores que perdieron el sentido. Estamos expuestos, vulnerables y nos sentimos vacíos pero solo es parte del proceso; no existe tal vacío, es esa transformación que está ocurriendo. 

El cambio produce un terror autentico en el ser humano y no solo lo sentiremos nosotros sino que también lo percibirán los que estén a nuestro alrededor en el mismo espacio tiempo. Muchos nos agredirán intentando interrumpir esa transformación, otros brindarán su apoyo y comprensión desde un lugar maduro, mientras que el resto mostrará una genuina indiferencia.

Lo importante es no detenerse (igual aunque lo intentemos no se podrá) a tratar de explicar algo que no se puede racionalizar, que solo puede ser atravesado, que el desgarro interno es muy hondo y profundo, que surge la emergencia de resurgir de las propias cenizas. Los ejemplos siempre son los mismos: no queda nada de la oruga en la mariposa, cuando algo se quiebra, ese algo muere y en su lugar algo nuevo emerge. No nos dejemos engañar por pensamientos conservadores, si fuera por ellos, todavía viviríamos en las cavernas.  

 

 

 

 

Victoria Marañón Rodríguez