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True Blood Temporada 2


El matrimonio Newlin
El matrimonio Newlin

En esta oportunidad vengo a contarles sobre la segunda temporada de True Blood (mi favorita)

Si no conocen nada de la serie o no vieron la primera temporada, les sugiero que no continúen leyendo dado que habrá algunos spoilers.

Esta temporada arranca justo en donde la primera termina, es decir, no hay elipsis de tiempo. La policía de Bon Temps está bajo la pista de un nuevo asesino, tras descubrir el cadaver de una mujer a la que le extirparon el corazón, en el estacionamiento del bar Merlotte's. 

En esta oportunidad hay dos marcos argumentales que se van entrelazando hacía el final de los 12 episodios que la componen. Por un lado, Sookie es solicitada por el Sheriff vampiro de Louisana, Eric Northman; una suerte de vikingo de unos 2.000 años de edad, interpretado por el buen mozo Alexander Skarsgard. Sookie deberá viajar a Dallas con Bill para descubrir el paradero de Godric, un vampiro antiguo que desapareció sin dejar rastro.

A todo esto, Jason Stackhouse tiene un llamado divino tras sufrir la pérdida de su abuela y de Amy, su novia, a manos del asesino que resultó ser su mejor amigo, Rene. Por esto se alista en la llamada Hermandad del sol, una suerte de Iglesia cristiana que planea un ataque contra los vampiros, a quienes consideran una aberración de Dios.

En el otro arco argumental y no menos importante, se encuentra Tara, rescatada de prisión tras haber sido descubierta conduciendo ebria, por Maryann; una mujer muy segura de sí con una labia digna de líder motivacional. Este personaje es sumamente atractivo y misterioso, va develando sus capas con el correr de los episodios. Maryann tiene una deuda pendiente con Sam Merlotte, de quien ya sabemos que es un cambia-formas, tras confesarlo a Sookie. Él le tiene miedo y no sé sabe bien porqué. 

Se puede decir que ambos arcos argumentales tienen una temática directamente relacionada con las creencias y la fe. En la temporada anterior la premisa surgía desde lo moral y lo ético en este debate sobre si los vampiros merecen tener los mismos derechos que los seres humanos. Aquí, en cambio, ya se juega con lo mortal y lo divino.

La hermandad del sol liderada por el matrimonio Newlin, una suerte de cristianos fanáticos que no tienen escrúpulos para lograr sus ambiciosos objetivos y por el otro lado, una criatura sobrenatural con cuernos y garras que acecha entre los árboles de Bon Temps.

Esta temporada me gustó más por sus atractivos villanos. Ambas fuerzas antagónicas tienen carisma llegando a dar escalofríos a la hora de ejecutar sus macabros planes.

También las nuevas incorporaciones como Eric y Pam, refrescan el elenco llevando a los protagonistas a mostrar nuevas aristas. Ya sea el caso más notorio el del triangulo que tiene a Sookie entre Bill y Eric.

Con respecto a los vampiros, podemos ver las diferentes jerarquias entre unos y otros; cada condado tiene un sheriff y estos responden a una autoridad mayor, ya sea de la reina de Louisana, Sofía (una histrionica Evan Rachel Wood) o el magistrado, a quien vimos a finales de la temporada 1.

Como sello indiscutible de está serie el sexo y la violencia no pueden faltar, hay grandes dosis de hemoglobina y mucho, mucho sentido del humor (eso sí muy oscuro)

Disfruten está segunda temporada entregandose a los placeres de la carne...