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Rito funerario y técnica de momificación


La técnica de embalsamamiento de los cadáveres y de su transformación en momias se consideraba de origen divino, haciéndose remontar a Horus, hijo de Osiris y de Isis.

La palabra momia deriva del árabe "mumiya" que según el viajero árabe del siglo XII Abd el-Latif significa betún o mezcla de pez y mirra, un compuesto muy usado en la manipulación de los cadáveres, del que en la Edad Media también en Europa se hizo un extenso comercio. 

Aún hoy se cree que la extraordinaria conservación de los cadáveres egipcios se debió solo en parte a la perfecta técnica de embalsamamiento y que la causa principal es el clima de Egipto, que permite la total ausencia de bacterias en el aire y en la arena. 

Lo primero era extraer el cerebro por la nariz usando un garfio especial. Se llenaba luego el cráneo con un compuesto de betún líquido que enfriandose lo endurecia. Se sacaban después los ojos y se reemplazaban con pupilas de esmalte. En seguida, por medio de una piedra muy afilada, se hacía una incisión en el costado izquierdo, de donde se extraían los intestinos y las vísceras.Estas, después de tratadas con betún hirviendo, se envolvían con el cerebro y el hígado y se colocaban en cuatro vasos funerarios de barro cocido, piedra caliza o alabastro, o a veces de piedra dura o metal, según los bienes de fortuna del difunto. Estos vasos, que se colocaban cerca de la momia todos juntos en una sola vasija, tenían tapas coronadas por cuatro cabezas distintas que simbolizaban los cuatro genios funerarios: una humana, una de chacal, una de gavilan y una canina. El interior del vientre y del estómago se lavaban luego cuidadosamente con vino de palma, se secaban con polvos de plantas aromáticas, se llenaban en fin con mirra triturada o aserrín de madera perfumada, y así preparado el cuerpo era sumergido en un baño de natron (vale decir carbonato de sodio natural) dejándolo allí por setenta días, al cabo de los cuales la carne y los músculos se habían completamente reabsorbido, quedando sólo la piel adherida a los huesos. El pelo de los hombres se cortaba raso, en tanto que a las mujeres se les dejaba entera su esplendorosa cabellera. Se tomaban entonces unas vendas estrechas e impregnadas de resina en su cara inferior, y con ellas se envolvía cada dedo separadamente, luego la mano y en fin el brazo. La misma operación se repetía con cada miembro y después la cabeza. 

 

Por los bajorrelieves y pinturas hallados en las tumbas, sabemos cómo se efectuaba el funeral en el antiguo Egipto. El acompañamiento fúnebre era abierto por un grupo de esclavos que llevaba ofrendas y objetos de propiedad al difunto: sus armas y su caballo, de haber sido él un guerrero; o sus instrumentos de trabajo, de haber sido un campesino. Seguía el grupo de las plañideras levantando altos y terribles gritos, arrancandose el pelo y cantando lamentos fúnebres. En fin, tras el maestro de ceremonias y el sacerdote, iba el catafalco en forma de barco solar, arrastrado sobre un trineo por un tiro de bueyes. Seguía la familia del difunto, con sus amigos y parientes, todos vestidos de luto y ellos también llorando y gritando de dolor. 

El cortejo terminaba con otro grupo de mujeres que cantaban el elogio fúnebre del difunto. 

Por ambas partes y a lo largo del camino, una muchedumbre de holgazanes y curiosos asistía a la escena. 

 

 

Extracto del libro Egipto de Casa Editrice Bonechi. Copyright 1988.

 

La imagen pertenece a Assassin's creed origins
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