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American horror story red tide


American Horror Story es una serie antológica que lleva una década trayendo a la pantalla chica historias en donde el drama, la diversidad de los personajes y el terror se unen para sorprender y asustar por igual.

Con diferentes temáticas que han abarcado desde casas y hoteles embrujados, brujas y brujos poderosos, vampiros estrafalarios, monjas poseídas por el demonio y un circo de freaks, entre otros, esta vez presentaron un double feature (sería algo así como doble función) dos historias distintas. De la que voy a contarles en esta nota es de la primera: Red tide (marea roja) que vuelve a la esencia pura del suspenso y el terror, algo que se vio un poco diluido en las últimas temporadas en donde el humor ácido y las situaciones hilarantes se robaron el protagonismo.

 

Aquí, una familia tradicional: Harry Gardner (interpretado por Finn Wittrock) Doris Gardner (Lily Rabe) y su pequeña hija prodigio, Alma (Ryan Kiera Armstrong) arriban al pequeño pueblo costero de Provincetown por tres meses de invierno. El trato con los dueños fue que Doris realizaría la decoración de la casa de dos plantas, en lugar de pagar el alquiler. Una gran oportunidad para la mujer que además, está embarazada de su segundo hijo. 

Por su parte, Harry necesita cambiar de aires para reencontrarse con la inspiración ya que su agente Ursula (Leslie Grossman) está impaciente y le puso un ultimátum para la entrega de su próximo guión para una serie de televisión. 

El pueblo parece un lugar fantasma, con muy pocos habitantes y un grupo extraño de individuos muy tétricos que vagan sin rumbo por las desoladas calles. También hay un sólo restaurante abierto, The muse (La musa) en donde Harry se topa con dos reconocidos escritores; el ganador de varios premios Tony (los premios a los musicales de Broadway) Austin Sommers (Evan Peters) y la escritora best seller de novelas eróticas, Belle Noir (Frances Conroy) que le cuentan que Provincetown es la musa idónea para las personas que poseen un talento escondido. Pero esto no es tan así. 

Ya entrados en confianza, los reconocidos escritores le entregan a Harry una bolsa con unas extrañas pastillas rojas; una especie de droga que destraba la creatividad del artista, liberando todo su potencial.

La verdadera fórmula del éxito.

La causa de sus premios y millones de dólares ganados. 

Harry, temeroso de los efectos secundarios pero desesperado por cumplir con los plazos de su trabajo, prueba la pastilla y escribe una serie digna de un genio. El problema surge con la consecuencia de esta genialidad, porque siempre hay un precio caro para la grandeza: la sed de sangre. Así, debe buscar cómo saciar esta sed que no se aplaca sólo con comer carne cruda. 

La sheriff local Burleson (Adina Porter) sospecha de los recién llegados tras la ola de asesinatos que azota a la pequeña localidad, en donde los índices de criminalidad suelen ser muy bajos, sobre todo fuera de temporada. 

 

Con una estética lúgubre y una colorimetría de poco contraste, un paisaje inhóspito y un elenco recurrente que se adapta a la perfección a la demanda de sus personajes, Red tide se convierte en una serie en donde el terror se palpa en cada episodio emitido. El misterio y la desesperación de sus protagonistas va acrecentando los niveles de violencia, más algunas sorpresas que nos develan giros de guión que mantienen el interés al finalizar cada transmisión. Es el regreso a la esencia de temporadas como ‘Asylum’ y ‘Murder house’.

Recomiendo su visionado y también les pregunto ¿tomarían una droga para acceder a la excelencia?