Madame Espanto


Noche de Halloween a la luz de las velas, la bola de cristal de Madame Espanto revela historias de terror para asustar y asustarse.

Les damos la bienvenida a nuestra tienda del horror.

 

Disponible Madame Espanto volumen I en ISSUU 

 

 


All I want for Christmas is you

Arte: Daria Khoroshavina
Arte: Daria Khoroshavina

Azul, rojo, dorado, plateado. Las guirnaldas le daban brillo al verde pino escondido en un rincón de la sala de estar. 

Desde que se había marchado hace ya dos años, esperaba su regreso. Rezaba día y noche para que volviera junto a ella. Había contratado a un brujo que manejaba las artes ocultas para traerlo a casa. Todo lo que deseaba aquella Navidad era que volviera.

El timbre de la puerta de entrada retumbó en toda la casa. Con el corazón palpitante de alegría giró el picaporte para ir a su encuentro. Lo que quedaba de él la miraba con ojos ausentes. Destilaba olor a muerte y podredumbre. Su piel morena era ahora de un color azulado y sus finos labios estaban hinchados. Le faltaba gran parte del brazo derecho y su cerebro estaba expuesto mostrando un enjambre de sangre en el poco pelo que le quedaba.

El brujo le había advertido sobre las consecuencias de levantar a los muertos. 

Suspiró con resignación y lo abrazó con cariño. Al fin juntos otra vez.

Feliz Navidad

Arte: Daria Khoroshavina
Arte: Daria Khoroshavina

El bullicio en la larga mesa familiar lo sacó de quicio. No toleraba pasar tiempo con su abuelo paterno, el mismo que años atrás lo llevó al baño y...pasó lo que pasó. Estaba cansado de fingir que todo estaba bien. Su madre le había pedido encarecidamente que guardase silencio y que intentase olvidar lo ocurrido.

Pero no pudo.

O no quiso. No distinguía la diferencia.

Cuando se levantó de la mesa con brusquedad su madre lo miró con su típica mirada asesina. Estaba acostumbrado, ya nada le sorprendía ni lo alegraba. Vivía en piloto automático. Era momento de poner un punto final al asunto.

Regresó a la mesa con una semi automática mientras apuntaba al pecho del hombre sentado en la cabecera de la mesa: su abuelo. El sonido de los disparos se mezcló con los gritos de los allegados al mismo tiempo que corrían tropezando los unos con los otros.

Su madre le preguntó si quería más carne. Él la miró extrañado. Tenía que dejar las fantasías morbosas de lado y poner manos a la obra. Quizás la próxima Navidad.

Papá Noel

Arte: Daria Khoroshavina
Arte: Daria Khoroshavina

Entusiasmado bajó las escaleras tras oír el tintineo de las campanas doradas que su madre había usado para adornar el arbolito. Llevaba puesto su pijama navideño adornado con un Papá Noel vestido de verde que su abuela materna le había comprado el año anterior. Al verlo no ocultó su alegría y aplaudió con ganas la presencia del hombre mayor en la sala de estar frente al árbol de Navidad. El señor se dio vuelta guiñandole un ojo con picardía y complicidad, su pelo canoso y las arrugas surcaban su rostro en una mueca amable. El niño le preguntó si traía regalos para toda la familia o sólo para él que era el más pequeño. El hombre sonriente extrajo un regalo bien adornado con moño y lo depositó a los pies del árbol. 

A la mañana siguiente, los adultos de la familia se sorprendieron ante la presencia del regalo que ninguno de ellos había comprado. El niño excitado gritó que lo había dejado Papá Noel, revelando el encuentro nocturno. 

Los padres se miraron asustados siendo ella quien en un acto de valentía deliberada, abrió el presente. La cabeza cercenada de su madre la miraba desde la caja. Su desmayo retumbó en el piso de cerámica de la sala de estar. 

El padre, al ver el contenido del presente, le tapó los ojos a su hijo y poco a poco recordó las palabras del locutor de la radio dando las macabras noticias: un feroz asesino había escapado de la cárcel, no muy lejos de allí. Su marca personal: la decapitación. 

Quizás si le hubieran explicado a su pequeño que Papá Noel no existe...


* Madame Espanto es el seudónimo de Victoria Marañón Rodríguez.