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Moxie, pelea como una chica



Sinopsis oficial: Vivian Carter está harta. Harta de que el director del instituto siempre favorezca al equipo de fútbol de los chicos por encima de todo. Harta de los sexistas códigos de vestimenta que obligan a las chicas a llevar ropa “decente” en las aulas. Harta del acoso masculino en los pasillos, de los gestos machistas a diario y los comentarios inaceptables que nadie denuncia ni castiga. 

Pero, sobre todo, Vivian Carter está harta de cumplir las normas. 

¿Qué puede hacer para desencadenar un auténtico cambio? 

Moxie es la respuesta.



Jennifer Mathieu es profesora de inglés en Texas, USA, donde vive junto a sus hijos y esposo. En su adolescencia formó parte del movimiento feminista Riot Girrrl y quiso traer los conceptos más importantes a la actualidad. Jennifer se especializa en el género Jóvenes Adultos y busca darle voz a los adolescentes, tratando problemáticas reales como el acoso, el abuso y la incomprensión por parte de los adultos.  

 


Emocionada es la primer palabra que puedo describir tras terminar de leer Moxie. Atravesé todos los estados de Vivian, la protagonista adolescente femenina, la que tiene reputación de "chica buena". Yo también tuve siempre esa imagen y siempre cuestioné ¿qué significa ser una chica buena? ¿callarse la boca? ¿mantener un perfil bajo? ¿ser obediente y aplicada? 

La verdad es que no creo en los rebeldes sin causa, ni tampoco en la gente que convierte sus conflictos internos en luchas externas, pero sí creo fervientemente que hay causas por las que vale la pena olvidarse de las normas, de las reglas haciéndose escuchar, en especial, contra los tiranos, los abusivos, los manipuladores que nos quieren hacer creer que nada va a cambiar, pero todo cambia, siempre. Basta con introducir los cambios de manera gradual, de a poco, en los detalles que en su suma, forman la totalidad. Por eso soy feminista, porque creo que en la igualdad entre el hombre y la mujer, en un mundo en donde no se nos trata igual. Donde hay roles impuestos, carentes de contenido, no son reales, no hay sustancia. Desde muy chica, entre cinco y seis años, empecé a cuestionar las diferencias que había entre la educación que recibían los varones y la que recibían las nenas. La libertad e independencia que se les inculcaba a ellos y las normas, modales y restricciones para nosotras. En un momento de mi infancia, a los ocho, soñaba con ser varón. Esto lo conté a los dieciséis y mis compañeros pensaron que era lesbiana. No lo soy, nunca tuve dudas sobre mi sexualidad. Si algún día me enamoro de una mujer espero poder decirlo y no tener miedo al rechazo, pero hasta ahora no me pasó. Siempre me sentí atraída por hombres, aunque decepcionada también cuando descubro que son machistas u homofobicos. 

Moxie es la fantasía de mi adolescencia. La Vicky teen daba brincos con cada medida propuesta por el fanzine que el personaje Vivvy inició, me hubiera encantado ir a una secundaria llena de mujeres valientes, pero en la mía eran mayoría los varones (no, ninguno era como Seth) 

Jennifer Mathieu, la autora, escribe con frescura juvenil. Podría jurar que lo escribió un adolescente enojada, aunque supongo que todas las feministas somos un poco teen enojadas porque decidimos hacer frente a las injusticias, en lugar de cerrar la boca, bajar la vista y dejarlo pasar. Como mujer dejé y dejo pasar muchas cosas, sencillamente es cansador. Tantas veces aprieto los puños con ira contenida, como le pasa a Vivvy. La entiendo muy bien, es la impotencia de que siempre se salgan con la suya, de que nos humillen, nos descalifiquen y que nos hagan sentir culpables, y ¿por qué no? débiles. No lo somos. Hoy sé que son las estrategias de todos los manipuladores: generar culpa en las victimas y eso se puede ver en esta novela en el acoso que sufren las chicas por parte de los varones populares, de los machos dominantes. Me gusta como nombran a Joan Jett (genia!) la gata y la humana, Bad reputation es un himno, forma parte del soundtrack de mi vida, por ella y el cover que realizó Avril Lavigne, a quien admiro mucho también y sus canciones siempre me inspiran. 

Lucy, Kiera, Claudia, Sarah, Emma, todas y cada una valiosas a su modo, como somos las mujeres en la vida real, personajes llenos de vida. 

La mamá de Vivvy y su pasado punk feminista resulta ser la inspiración para que este movimiento se ponga en marcha, surge sin planearlo, como todos los verdaderos cambios: son una fuerza de la naturaleza. El humor que maneja la autora (no son publicaciones, es un fanzine) le dan una mezcla de inocencia al texto, todos los idealistas somos inocentes, no puede ser de otra forma ¿no? Creemos en algo que todavía no existe pero que queremos construir. 

Les recomiendo la lectura de Moxie a todos, no importa si son o no feministas, se debería leer como obligatorio en cada escuela (jajaja) 

El arte de tapa y las ilustraciones de cada fanzine, suman, nos hacen parte, es como si asistiera tan de cerca a este fenómeno que yo también quisiera ir a bailar a la fiesta solo para chicas. También añade valor extra la historia de amor entre Vivian y Seth, un adolescente nuevo en el pueblo, muy distinto a los machotes populares. Se puede creer en una relación de pareja hombre-mujer, en la que haya igualdad, siempre y cuando él aprenda a escuchar e intente ser compresivo, como sucede en esta ficción. El vinculo madre-hija es tan significativo que va pasando por diferentes estados hasta ese final emotivo. 

Al final en la Nota de autora, Jennifer nos comparte sitios web, documentales y libros feministas para cultivarnos (ya le estoy haciendo caso, miraré el documental sobre las Riot girrrrl)

Extracto: "Mientras miro a Lucy girar y sacudir sus rizos oscuros, y oigo a Claudia reírse y cantar (mal) las canciones, pienso que esto es ser feminista. No humanista ni igualista ni nada. Feminista. No es mala palabra. Después de hoy, quizás sea mi palabra favorita. Porque en realidad, no es más que mujeres que se apoyan entre sí y quieren que las traten como seres humanos en un mundo que siempre encuentra alguna manera de decirles que no lo son."

Personaje favorito: Vivian, la amé de principio a fin.

Segundo favorito: Claudia y Lucy son geniales, cada una a su manera. Me recordaron mucho a varias amigas.

Fanzine favorito: ¡El de las batas de baño! No me lo esperaba, muy creativo.

Escena favorita: Cuando Vivvy pega las calcomanias en el casillero del más imbécil, más que merecido. La fiesta fue otra de los grandes momentos y por supuesto, el clímax, en la entrada de la escuela.

 

Quiero escribir tantas cosas más pero prefiero que el lector tenga su propia experiencia.

Agrego este libro a mis lista de imprescindibles, lo más probable es lo lea cada vez que necesite fuerzas. 

¡Las chicas Moxie dan pelea!

 

 

Autor: Victoria Marañón Rodríguez