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Las cosas que perdimos en el fuego


Título: Las cosas que perdimos en el fuego

Autora: Mariana Enriquez

Número de páginas: 198

Editorial: Anagrama

Fecha de publicación: 2016

 

Sinopsis: El mundo de Mariana Enriquez no tiene por qué ser el nuestro, y, sin embargo, lo termina siendo. Bastan pocas frases para pisarlo, respirarlo y no olvidarlo gracias a una viveza emocional insólita. Con la cotidianidad hecha pesadilla, el lector se despierta abatido, perturbado por historias e imágenes que jamás conseguirá sacarse de la cabeza.

 

Las autodenominadas «mujeres ardientes», que protestan contra una forma extrema de violencia doméstica que se ha vuelto viral; una estudiante que se arranca las uñas y las pestañas, y otra que intenta ayudarla; los años de apagones dictados por el gobierno durante los cuales se intoxican tres amigas que lo serán hasta que la muerte las separe; el famoso asesino en serie llamado Petiso Orejudo, que sólo tenía nueve años; hikikomori, magia negra, los celos, el desamor, supersticiones rurales, edificios abandonados o encantados... En estos doce cuentos el lector se ve obligado a olvidarse de sí mismo para seguir las peripecias e investigaciones de cuerpos que desaparecen o bien reaparecen en el momento menos esperado. Ya sea una trabajadora social, una policía o un guía turístico, los protagonistas luchan por apadrinar a seres socialmente invisibles, indagando así en el peso de la culpa, la compasión, la crueldad, las dificultades de la convivencia, y en un terror tan hondo como verosímil.

 


Las cosas que perdimos en el fuego es un libro compuesto por doce cuentos de terror que tienen como hilo conductor, por un lado la desigualdad social y por el otro, algún crimen real que sirvió como disparador para que la autora creara una ficción a partir de esa premisa. Así es como la historia que da título a esta antología fue inspirada por el femicidio de Wanda Tadei, prendida fuego por su esposo, famoso por ser el baterista de la banda rock Callejeros. En la ficción, las mujeres cansadas de ser asesinadas por sus parejas masculinas deciden tomar manos en el asunto, protestando de una manera terrorífica. Esta historia trata tanto como la violencia de género, como la hermandad entre mujeres. 

El chico sucio que nos describe la trágica vida citadina de muchos de los habitantes del barrio Constitución de la ciudad de Buenos Aires, fue inspirada por el crimen ritual de Juan Ignacio "Ramoncito" González de 12 años, quien fuera violado, torturado y decapitado en Mercedes, provincia de Corrientes (Argentina) durante el 2007.

Sobre las supersticiones, Mariana contó en una entrevista:

"En el libro están San la Muerte, el Gaucho Gil y varias otras. Me interesan. Sobre todo como elementos que trasplantados acá, a Buenos Aires sobre todo, representan cierta autoridad. Pero también escribí cuentos que suceden en Corrientes, que conozco el ambiente. Es un lugar que me gusta. Me sirve mucho para hacer como una traducción, además de lo gótico a lo local, de cierto espíritu sureño de Estados Unidos. Algo vampírico, de Nueva Orleans. Los dos lugares son muy parecidos. Es el mismo clima. Hay algo. Corrientes tiene mucho rubio metido en un clima tropical y todo un contraste sirve mucho, física y geográficamente. Además es un lugar muy supersticioso y usarlo es como darle una vuelta de tuerca a toda la narrativa argentina del Río Paraná, que es muy contemplativa. Bueno, yo le pongo acción a eso. La tradición cansina del río es linda, pero no es eso solamente. Así que me gusta hacerle un honor."

 

En La hostería y Tela de araña hay reminiscencias del período más oscuro de la historia argentina: la última dictadura militar (1976-1983) un genocidio que acabó con la vida de miles de personas. Centenares de niños fueron apropiados por las familias de los torturadores. Censura y persecuciones durante ocho perversos años que dejaron huella para siempre. Cada 24 de Marzo se conmemora el Nunca más para que sirva como memoria de algo que no debería volver a ocurrir. Una verdadera historia de terror.

 

Pablito clavó un clavito toma el caso del Petiso orejudo, un niño psicópata que mataba y torturaba niños y animales, uno de los asesinos seriales argentinos más conocidos.

Enfermedades como la anorexia, la depresión y las adicciones también tienen sus historias en Nada de carne sobre nosotras, Verde, rojo, anaranjado y Los años intoxicados respectivamente. 

Escenarios escalofriantes como el Riachuelo, conocido como el río más contaminado del mundo, tienen su protagonismo en Bajo el agua negra, en donde se trata el tema de la violencia policial en los barrios de emergencia y la desidia política también inspirado un caso real.

 

Cuando se le pregunta a Enriquez sobre porqué escribe terror, ella responde:

"Siempre quise hacer terror, pero no me salía. Hacer una novela de terror larga es muy complicado. Se hace difícil de mantener, tan extensamente, el género. No hay tantos ejemplos en castellano. Y eso no es una boludez, porque no tenés una manera clara de ver cómo se sostiene en tu lengua. Así que medio hay que inventar la forma. Y claro que hay terror en castellano, pero no es una tradición. Son cosas aisladas. Por eso empecé con lo que es más fácil para mí en el terror, que es el cuento."

 

“Todos los personajes de los cuentos están medio aparte, algo solos, levemente malhumorados. Eso tiene un poco que ver conmigo”

 

"Sí, yo uso eso: actualidad y superstición. Actualidad en el sentido de miedos actuales. Y al mismo tiempo la superstición, que es de algún modo la tradición."

 

"Todos los terrores urbanos. También el horror que tiene que ver con la historia, sobre todo en Argentina con el tema de la violencia política. No solamente el crimen ni el desaparecido, sino esta ciudad tomada durante tantos años con lugares secretos donde se producía daño y la gente no sabía, o sí. Había gritos en las noches, calles desiertas. Hay algo de la dictadura argentina que es muy fantasmal. También está la locura urbana de las crisis económicas repetitivas y la paranoia que se produce con eso. Y la violencia institucional, que me parece otra actualidad que súper sirve para trabajar el terror. El terror que me interesa tiene más que ver con el surgimiento de malos sentimientos que con seres sobrenaturales."

 

Con una prosa autentica y firme, Enríquez nos pasea por las miserias, la indiferencia y el dolor humano. Su miedo adopta diferentes máscaras y nos induce al más puro terror, a pesar de que algunos esnobs de la literatura quieran aclarar que "el terror de Mariana es más serio, es inteligente, no tiene que ver con casas encantadas y monstruos", el cual es un comentario peyorativo hacia el género y completamente subjetivo con la obra de Enríquez que aclara y vuelve a aclarar que ella escribe y lee TERROR.

 

 

Nota: Las citas fueron extraídas de la Revista Almagro.

Link: http://almagrorevista.com.ar/los-peores-momentos-la-vida-sigue-siendo-torpe-ridicula/

 


Listado de cuentos:

  1. El chico sucio
  2. La hostería
  3. Los años intoxicados
  4. La casa de Adela
  5. Pablito clavó un clavito: una evocación al Petiso Orejudo
  6. Tela de araña
  7. Fin de curso
  8. Nada de carne sobre nosotras
  9. El patio del vecino
  10. Bajo el agua negra
  11. Verde rojo anaranjado
  12. Las cosas que perdimos en el fuego

 


Bio de la autora

 

Mariana Enriquez (Buenos Aires, 1973) es periodista, subeditora del suplemento Radar del diario Página/12 y docente. Ha escrito novelas, relatos de viajes, perfi­les –como La hermana menor, acerca de la escritora Silvina Ocampo y colecciones de cuentos: en Anagrama han aparecido dos de ellas, Los peligros de fumar en la cama y Las cosas que perdimos en el fuego, publica­da en veinte países y galardonada en 2017 con el Pre­mi Ciutat de Barcelona en la categoría «Literatura en lengua castellana»

Su novela Nuestra parte de noche ha sigo ganadora del premio Herralde.