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Hijos de lobos


"El terror era sensual. Exigía la redención incondicional, el tumulto incontrolable de los miembros, el aullido sin palabras.

El paroxismo...Un orgasmo de muerte agónica bajo el cálido cuerpo de este amante implacable."


 

Título: Hijos de lobos.

Autora: Tanith Lee.

Número de páginas: 229

Editorial Martínez Roca.

Año de publicación 1981.

 

Una versión insólita de la presencia de los hombres lobos -y las mujeres loba- en el mundo de los humanos. Incluso en el mundo actual quedan rincones en los que las fuerzas malignas del pasado siguen proyectando sus sombras terroríficas. Cuando el joven Christian llegó a la gran mansión que acababa de heredar, lo único que sabía era que existían otros pretendientes a la propiedad del viejo edificio y sus tierras. Los aldeanos le reconocían como señor de la mansión, pero otras personas surgieron de entre los bosques… y con ellas llegó el miedo y el deseo, el terror y el amor… una combinación que podía ser fatal.

 


Llegué a este libro de Tanith Lee por otro ya reseñado, Sangre en el bosque, ambos formaron parte de una colección titulada Super Terror. Las historias sobre licantropía me interesan tanto como las relacionadas con brujas, es por esta razón que sabiendo nada de la trama decidí comprarlo igual. 

Tengo sentimientos encontrados con esta novela; por un lado, la prosa de su autora ha sabido transportarme a esa tierra lejana, a ese castillo en decadencia y a ese bosque mítico. Por el otro, me ha costado mucho resignarme ante un protagonista masculino tan poco atractivo, lo que ha desencadenado un hastío en algunos capítulos más descriptivos. 

La historia comienza cuando Cristian, hombre blanco de 28 años, enfermo, llega en tren a tierras desconocidas ya que ha heredado un castillo de su abuelo. Allí se encontrará con el personal que lo servirá; Sarrete, el chofer, Peton, ayudante, Susye, sirvienta y, la señora Tinney, ama de llaves. Con escasa información, todo resulta muy ambiguo y raro. Cristian se comporta de manera malcriada, como si por estar enfermo le diera el derecho a maltratar a los demás. A pesar de que la narración es en tercera persona, podemos acercarnos a los sentimientos del protagonista, quien ya no tiene intenciones de seguir viviendo y que fue allí a morir, alejado del resto de sus conocidos y allegados. 

En la carta de su abogado, quien ha realizado el trámite de sucesión, se le advierte sobre cierta familia que vive en el bosque cercano. Cuando él decide investigar consultando a los lugareños, encuentra resistencia y mucha superstición. 

Los primeros capítulos dignos de la literatura gótica mantienen el suspenso, generando expectativa. Hacia la mitad de la novela, el erotismo toma el timón y por momentos la pluma de la escritora me ha recordado a la autora de las Crónicas vampíricas, Anne Rice. Para el clímax recupera la emoción más cercana al horror, pero el final es más filosófico y abierto. 

Es un libro más cercano a lo lirico, a lo surrealista que a lo práctico y concreto. Me atrevería a afirmar que funciona como una metáfora sobre recuperar lo salvaje, lo natural, lo místico. 

No puedo decidir si me gustó o no, pero claramente no me ha dejado indiferente y ciertamente quiero seguir leyendo a Tanith Lee. 

Hijos de lobos es una joya literaria algo extraña.