1978 transcurre durante la final del mundial entre Argentina y Holanda, en un centro de detención clandestino. Los milicos juegan a una partida de truco mientras esperan que uno de los secuestrados, tras ser duramente torturado, les diga en donde se esconden los dirigentes de un partido político. Cuando logran su objetivo, descubren que dicho grupo no era el que buscaban…
Los hermanos Onetti tienen un historial en el cine de terror digno de mención. Como directores, han sido responsables de la trilogía giallo compuesta por las películas Sonno profondo, Francesca y Abrakadabra. Impecables en su realización, cuidando todos los detalles y reviviendo esté subgénero cinematográfico italiano que fue furor en la década del 70.
Con 1978, coquetean con la temática del culto usando uno de los momentos históricos más oscuros de la historia en Argentina: la dictadura militar que duró de 1973 a 1983. Conocida también como el "Proceso de Reorganización Nacional" que se caracterizó por la violación sistematica de los derechos humanos en donde secuestraron, torturaron y desaparecieron personas, además de haberse apropiado de bebés y propiedades de las victimas. Los protagonistas en está historia son los represores, magistralmente interpretados por Mario Alarcón como Moro, Santiago Ríos como Alsina, Carlos Portaluppi como Carancho y Agustín Olcese como Miguel. Muy convincentes y odiosos en sus respectivos roles que causan más temor que la propia fuerza antagónica que se desata más tarde. Y esto tiene un porqué. Es que el goce morboso está en ver cómo estos torturadores son perseguidos y aniquilados también. En un escalón más abajo, tiene vibras de Bastardos sin gloria, la fantasía justiciera de Quentin Tarantino.
Uno de los roles técnicos a destacar es el de la dirección de fotografía, a cargo de Luciano Montes De Oca que haciendo equipo con los Onetti, lograron sacaron provecho a cada plano y a la locación que usaron (un ex centro de detención clandestino) el matadero de Azul del arquitecto Francisco Salamone. Los efectos prácticos, las prótesis y el maquillaje que usaron para las secuencias gore también ameritan el reconocimiento. Paola Tolosa, la directora de arte, se tomó su labor con mucha responsabilidad consultando a sobrevivientes de las torturas para recrear de la forma más verosímil cada detalle sin perder la sensibilidad en el camino.
Pero hay algo que es complicado y debo mencionarlo, es que la dictadura es una herida abierta para la Argentina. No se cerró porque esos cuerpos nunca se encontraron y los dictadores juzgados nunca rompieron el pacto de silencio para decir dónde están. Si bien este año se cumplen cuarenta años desde el juicio a las Juntas militares (película que recomiendo ver es Argentina 1985) es un capítulo que todavía no cierra y el hecho de que estemos siendo gobernados por un partido político civil afín a las ideas de los milicos, con un presidente que cuando insulta usa los mismos agravios que se usaban en aquel entonces, tampoco aplaca el dolor.
Por eso recomiendo mesura al ver la película. Es un tema muy delicado y 1978 es una ficción de terror. Como tal, ha logrado reconocimiento internacional al ganar cuatro premios en el Santiago Horror Film Festival, incluido el de mejor película 2024. 1978 es otra coronación de gloria.
Ficha técnica y sinopsis oficial
Título: 1978
Dirección: Luciano Onetti, Nicolás Onetti.
Elenco: Agustín Pardella, Carlos Portaluppi, Mario Alarcón, Agustín Olcese.
País: Argentina.
Año 2024
Dónde ver: MAX.
Durante la última dictadura militar, un grupo de torturadores secuestra violentamente a unos jóvenes. Sin embargo, ellos terminan siendo las víctimas tras descubrir que los raptados forman parte de una secta macabra.
