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Alas para los alacranes


"No hay nada que desgaste más que la ira, excepto quizás el cáncer y el uso exagerado de drogas a lo largo del tiempo."


Este cuento escrito por Liliana Blum, nacida en México, está incluido dentro de la antología "Un descuido cósmico".

 

La historia está contada por una mujer que tras enterarse de las repetidas infidelidades de su marido, decide aprender y probar la técnica del muñeco vudú. Si bien empieza haciendo maldades suaves, el ejercicio de infligir daño a su esposo le genera una satisfacción a modo de purga. 

 

La forma de narrar de la autora está más cerca de la sátira que del terror. 

Los pensamientos de la mujer herida me causaron más rechazo que aceptación y eso que adoro las historias de venganza. Creo que es porque es un personaje patético y me recordó a tantas conocidas que a pesar de estar al lado de una pareja que no las quiere, siguen ahí metidas por miedo a la soledad. Creo que ese es el tema de está obra; la soledad. 

 

Liliana Blum teje la vida cotidiana de esta protagonista sin ningún tipo de encanto, que encuentra en este hobbie malicioso un aliciente para vivir. Ese algo que la enciende, que la prende fuego otra vez porque su pareja (y su vida en general) carece completamente de pasión. 

El título hace alusión al refrán popular con el que la mujer busca menguar el daño que causa, algo así como una mentira piadosa que se dice a sí misma. 

Es un cuento bien interesante que recomiendo leer y que pueden encontrar online.  

 

 

"¿Tendría la inteligencia suficiente para saber que lo que estaba a punto de sucederle era una consecuencia de sus actos?"