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Ofrendas de verano


"Son muchas las cosas que no entendemos y que de todos modos aceptamos."


Ofrendas de verano es una novela de terror con temática de casas embrujadas.

Robert Marasco, su autor, nos presenta una familia de clase trabajadora con un niño pequeño que viven en un departamento en Queens.

Cansados del ruido, la falta de intimidad (pues están rodeados de otros edificios y de un vecino pianista que pasa horas practicando) deciden vacacionar en una casa señorial venida a menos por un precio asequible. En realidad, quien convence a su marido de huir de la ciudad es Marian, quien rápidamente se enamora del caserón y todas sus extravagancias.

Los caseros, un par de hermanos estrafalarios, no alquilan a cualquiera sino que son muy exigentes a la hora de seleccionar a los inquilinos. Marian da el perfil para ser la dueña de la casa, al menos,  durante dos meses. Como única condición, ella deberá subir una bandeja con comida a la vieja dueña de casa que no se deja ver por nadie. 

Con esta premisa, Marasco construye una historia de terror en donde a medida que los vínculos familiares se van disgregando, el caserón va tomando vida. La casa se alimenta de sus inquilinos como un vampiro que succiona sangre para revitalizarse. 

 

Cuando empecé a leer, recordé una vieja película de los setenta que vi hace unos años y,  para mi sorpresa, descubrí que era una adaptación audiovisual de esté libro. 

El autor trabaja con varias capas en las que se puede vislumbrar el sueño de una familia trabajadora que desea poseer una casa que les brinde cierto estatus y cómo el sacrificio es la única manera de obtenerlo. Los pobres tienen que dar incluso lo que no tienen con tal de convertirse en algo más. Esa bajada de línea meritocrática que en este caso, al tratarse directamente de lo doméstico, afecta más que nada a su protagonista femenina: madre, esposa y ama de casa. Ella sostiene al hogar y a las personas incluidas en él, así como también es la fuente de energía que revitaliza el espacio. ¿Qué pierde a cambio de ese gran sacrificio? Su juventud, por supuesto, y agregaría también, su libido. 

 

La novela se siente asfixiante, casi claustrofóbica, incluso cuando se encuentran en la maldita piscina. El autor describe lo suficiente para climatizar y que puedas reconstruir en la mente cada detalle del lugar, pues la casa es un personaje más, como suele ocurrir en las buenas historias con casas embrujadas. 

Como dato de color, esté libro fue la inspiración de Stephen King a la hora de escribir El resplandor. Toma muchos elementos en cuanto al proceso de “posesión” que atraviesan los personajes. 

 

Ofrendas de verano es una novela redonda en donde nada falta y nada sobra. Publicada originalmente en 1973, tuvimos que esperar varias décadas para que una editorial como Minotauro nos la trajera de regreso a nuestro idioma. Celebro la decisión de reeditar viejos libros, en especial, en este contexto histórico en donde “regresó” la ultraderecha y todos sus viejos monstruos conservadores. El terror como analogía de la realidad sigue siendo el lugar más seguro para purgar toda la basura que nos rodea y que nos daña.