"Los hombres se enorgullecen de despertar la admiración de las mujeres, y las mujeres se emocionan al sentir por los hombres algo distinto del desprecio."
Morbosa, sádica y sangrienta, así es la segunda novela de Virginia Feito en donde sube el nivel de locura en su narradora protagonista, como ya lo había mostrado en su primera obra La señora March.
Esta vez, una institutriz que se muda a una mansión señorial para quedar a cargo de los hijos del matrimonio Pounds; Andrew de 8 años, un niño idiota y cruel, y Druscilla, una joven que parece ausente pero esconde otro secreto. La señorita Notty, la protagonista, es una mujer torcida que se humedece pensando en crímenes y maldades. El sentido del humor violento de Feito es lo que divierte y hace que una como lectora quiera acompañar los delirios oscuros de su antiheroína.
Con gran destreza, la autora logra entretener y mantener la atención de principio a fin, sin caer en explicaciones tediosas o forzadas. Victorian psycho es lo que es.
A su vez, el resto de los personajes son terriblemente tediosos o soberbios lo que genera esa sensación morbosa comparable con el slasher en el cine. Su violencia es divertida porque es ficción, claro (siento que en los tiempos que corren hay que explicar todo con naranjas y manzanas para que no se utilice maliciosamente)
El sentido del humor negro, oscurisimo, sirve para criticar la hipocresía de aquella época con todos sus prejuicios y sus protocolos antihumanos.
"Madre decía que la mala suerte no era un plato que se servía a los ricos."
Virginia Feito logra una obra redonda no apto para personas impresionables.
