"¿Qué edad hay que tener para que la gente te trate como una persona?"
La chica que vive al final del camino es un thriller corto en donde su autor, Laird Koenig, despliega una narración oscura, atrapante y retorcida.
La protagonista es Rynn, una adolescente de trece años que vive con su padre poeta en una casa alquilada en una calle sin salida. La noche de Halloween, un vecino inoportuno y con exceso de confianza, toca la puerta de la casa y Rynn le abre, por no querer quedar mal, desatando una situación abusiva que desencadenará una serie de eventos desagradables que dejarán expuestos a Rynn y a su padre.
Publicada originalmente en el año 1976 y reeditada en español de la mano de la Editorial Impedimenta durante el 2023, esta novela corta me recordó a las viejas películas de Alfred Hitchcock, apodado “el maestro del suspense”. Koenig emplea una pluma eficaz a la hora de generar situaciones tensas en donde la incomodidad y muchas veces, el miedo, se palpan en cada capítulo.
Rynn es un personaje con gran ingenio que siempre tiene un as bajo la manga generando desconfianza en los adultos que la conocen y que quieren controlarla. En este camino conoce también a Mario, un adolescente que trabaja como mago en fiestas infantiles y con quien entabla una relación de complicidad ante la vida y ante las circunstancias individuales. Por momentos, recordé el aislamiento de los personajes femeninos de la novela de Shirley Jackson, Siempre hemos vivido en el castillo, solo que allí las hermanas protagonistas se tenían la una a la otra. Por el contrario, Rynn carga con el peso de una soledad de plomo que no quiere reconocer ni aceptar y aunque se vea como una joven independiente y autónoma, está sola ante los peligros de esta sociedad patriarcal que se empeña en castigar y controlar a las mujeres que solo quieren hacer la suya y vivir en paz. Así es como llegan hasta su puerta el degenerado de Frank Hallet o su conservadora madre metiche, o en un plan más paternalista, el policía Ron Miglioriti.
Otro análisis posible de esta obra es el simbolismo de todos estos personajes adultos irrumpiendo en la casa de Rynn como la madurez que la adolescente todavía no alcanzó. Hay una idea que ronda la mente de la protagonista y es que ella cree que puede ser libre, que puede rechazar vivir como los demás. Incluso, en su mente el resto de la sociedad es un ellos, algo a lo que no pertenece ni quiere pertenecer. Las normas sociales, las reglas, las leyes son para ella un juego que no quiere jugar: "El juego es para personas que quieren reglas porque tienen miedo de creer en algo en lo que todos los demás ya no creen."
Sea el enfoque que sea, es un gran libro para no dormir así como también, para analizar y compartir con otras personas que lo hayan leído. Como curiosidad, tiene una adaptación audiovisual del año 1976 con una joven Jodie Foster en el papel de Rynn. También cuenta con una obra de teatro.
Hay que animarse a pasar unas horas con esta chica que vive en una casa al final del camino.
