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Meg, de Steve Alten


El autor pone toda la carne al asador de entrada, nos traslada hasta el período jurásico en donde vivían las criaturas más grandes que han coexistido en el planeta Tierra: los dinosaurios. Dos plesiosaurios huyen del depredador terrestre más voraz, el tiranosaurio Rex que, listo para su ataque, no teme entrar en el agua cuando ve a sus presas sumergirse. Su sed de sangre es más fuerte, él sabe que no corre peligro, pero algo sucede, algo en el agua logra que el feroz tiranosaurio sienta por primera vez en su existencia, miedo. Quiere huir pero no puede, está paralizado, algo lo vigila en el agua y da vueltas, lo tiene cercado. Una aleta dorsal sobresale a la superficie solo cuando es demasiado tarde, abre sus fauces y sus dientes afilados se cierran sobre el Rex, que ahora está indefenso. El mar se tiñe de rojo en un espectáculo digno de una película Hollywoodense. Los plesiosaurios observan morir a su depredador desde la superficie. 

Capítulo siguiente, nos introducen a Jonas Taylor brindando una conferencia frente a decenas de personas interesadas en sus conocimientos sobre el tiburón prehistórico que llegó a medir más de veinte metros de largo y a pesar veinte mil kilogramos: el Charcharodon Megalodon. Lo que más despierta el interés es cuando alguien en la audiencia lo insta a hablar sobre su teoría que ampara la posibilidad de que todavía se encuentre nadando en el océano aún no explorado por el ser humano. No es spoiler si les cuento que no se llama MEG solo por una teoría ¿verdad? 

Este libro me mantuvo en vilo desde el inicio, si bien soy amante de la aventura y la acción, si no les gusta este género mantenerse a distancia. Tiene momentos de mucha tensión, sobretodo cuando realizan la expedición en las profundidades del océano Pacifico. Muchas explosiones, muertes sangrientas, persecuciones en el mar, actos heroicos. Me imaginaba a Bruce Willis (cuando era más joven) en la piel del protagonista.

Lo más negativo es la moralidad, cosa que en lo personal no soporto: que los personajes que obran con malicia mueren y los buenos sirven como corderos en sacrificio para que el héroe sea valiente y salve el día, o quedan vivos con un final feliz. Igual es una novela que sirve como puro entretenimiento, el equivalente a una película de Willis, tal como fue la saga Die hard (Duro de matar para Latinoamerica) De hecho, durante el 2018 salió la película Megalodon que está basada en este libro y tiene como protagonista a otro actor estrella de la acción: Jason Statham que, según tengo entendido, los acontecimientos distan mucho de la fuente original. 

Lo que sí existió y no es producto de la estrafalaria imaginación de Hollywood, fue el Carcharodon Megalodon. Este tiburón es considerado como uno de los mayores predadores de la historia. Este punto cabe destacar de la novela de Steve Alten, en ciertos párrafos nos muestra del lado del animal, haciendo lo que sabe hacer, siguiendo su instinto natural. En fin, ya lo saben: si quieren darse un chapuzón en el mar, sean precavidos, uno nunca sabe cuando aparecerá un Meg con hambre.