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Cementerio de animales


"Tal vez aprenda algo sobre el carácter de la muerte, que es allí donde termina el dolor y empiezan los buenos recuerdos. Que no es el final de la vida, sino el final del dolor "


La muerte. Y como decidimos integrarla o, por el contrario, rechazarla, es la premisa de la novela escrita por Stephen King: Cementerio de animales. 

King nos presenta a una familia tipo clase media americana: Papá doctor, mamá ama de casa, nena de cinco años, nene que no llega al año de vida, gatito mimoso. Todos juntos se mudan a una casa lejos de la ciudad de Chicago, para instalarse en una pequeña y apacible localidad de Maine (de donde es oriundo el escritor)

La casa de dos plantas, rodeada de vegetación y un bosque frondoso que tiene un caminito, es a los ojos de sus nuevos dueños, idílico. Cruzando la calle, vive un matrimonio de ancianos amables que simpatizan con ellos desde el principio. Todo resulta ideal, quizás demasiado ideal. 

La calle que los separa de los vecinos es en realidad, una ruta nacional ocupada la mayor parte del tiempo por camiones industriales que recorren el país de punta a punta. Muy peligrosa para los niños, tal como indica el anciano. 

Al poco tiempo de mudarse, la familia decide seguir a pie el caminito que conduce al bosque, solo para descubrir que bien cuidado y guardado por los niños de la región, se encuentra un cementerio de mascotas. Allí hay tumbas caseras, collares colgados, recuerdos que sus pequeños dueños usaron para homenajear a sus amigos caídos. Ese escenario es el primer contacto de la nena de cinco años con la muerte. Esto desata una discusión en el matrimonio en donde la esposa le echa en cara al marido que la hija jamás debió haber pisado ese lugar, que no hay nada de natural en la muerte y que él, como médico, debería saberlo. Esta negación es lo que lleva al protagonista, Louis Creed, a cometer errores que convierten a este libro en una obra de terror. No es la muerte lo que genera el caos, es su rechazo. Lo antinatural es justamente la inmortalidad o...la resurrección. 

Esta novela sin duda, es una adaptación actual de la gran obra de Mary Shelley: Frankenstein o el moderno Prometeo. Toma los mismos elementos y los re acondiciona al Siglo XX. Ambos protagonistas masculinos tienen aversión a la muerte, a la perdida, a lidiar con ellas, que los lleva a cometer actos egoístas arrastrando a la destrucción a sus seres queridos. 

Un libro recomendado, no solo para asustarse, sino para reflexionar sobre la importancia de tratar en voz alta y sin miedo, algo tan natural como la muerte en una sociedad en donde todavía, la mera palabra produce silencio. Un Stephen King inspirado, sin desperdicio.



"La muerte es un misterio y el entierro, un secreto."