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Nuestra parte de noche


Este libro de terror escrito por la argentina Mariana Enríquez, conocida por la antología 'Las cosas que perdimos en el fuego', ganó el premio Herralde cosechando sólo elogios. 

A mi me gusta el terror, lo afirmo y lo reafirmo, está novela me encantó, tiene sustancia. Pero, siempre hay un pero, reconozco que para los que no son adeptos a este género puede resultarles pesado, largo y desagradable. Están advertidos. 

Ahora bien mi sensación principal cuando lo terminé hace unas horas atrás, fue la de un rompecabezas. Cómo Enriquez construye a través de saltos en el tiempo contextualizando cada período histórico argentino con hechos de público conocimiento tales como la última dictadura militar o el brote de HIV a finales de los ochenta, por poner ejemplos importantes, nos va dando información que si bien puede pasar desapercibida en un principio más tarde se vuelve relevante sirviendo como pieza fundamental. Por eso recomiendo a los que se atrevan a hacer el viaje leerlo de una, no lo corten varios meses porque se pierden esto que considero valioso, no se ve en obras similares y en su conjunto final se nota el esmero de la autora por escribir esta obra que resulta ser brillante.

Enriquez es una gran arquitecta, con historias dentro de historias, como un gran espiral que no termina nunca, todo encaja, todo tiene su lugar, su porqué y aún así deja el misterio abierto. No voy a explicar demás, cuando lo lean lo entenderán. 

Tiene mucho de Lovecraft con sus sectas, dioses, demencia que arrastra a los que se atreven a internarse en la Oscuridad. Tiene mucho de King con la mezcla entre lo sobrenatural y lo mundano. La segunda parte con los chicos me recordó muchísimo a Eso. Y tiene mucho de Enríquez, su prosa tiene mucha identidad; los excesos, sus personajes suelen ser muy viciosos, los detalles morbosos, la crónica periodistica (su primer oficio) las diferencias sociales, el culto a San La Muerte entre otros mitos y leyendas correntinas. Puso toda la carne al asador y lo logró. Nuestra parte de noche mezcla ingredientes tanto sajones como latinoamericanos consiguiendo un cóctel explosivo. 

 

La trama principal sigue a Juan Peterson un niño con problemas cardíacos graves que resulta ser un médium capaz de abrir portales a otras dimensiones y hablar con los muertos. Esto es descubierto por el doctor Bradford quien pertenece a la Orden, una suerte de secta muy exclusiva compuesta por familias degenerademente ricas y poderosas que anhelan encontrar la clave de la inmortalidad. Hasta acá nada nuevo bajo el sol, el problema surge cuando Juan crece enamorándose de Rosario, hija de una de las matriarcas más importantes de la Orden, y tienen un hijo, Gaspar, el otro protagonista, el heredero médium. Su padre no quiere el mismo destino para él y hará todo lo posible para ganarles la partida a la Orden quienes carecen de total humanidad, sin escrúpulos para lograr sus egoístas y antinaturales objetivos. 

Juan y Gaspar no estarán solos en esta travesía y muchos personajes variados entrarán y saldrán de escena. Nada sobra, nada falta, lo que parecen historias de relleno cobran sentido y hasta la última página sigue habiendo revelaciones. 

Mi parte favorita es la que se titula "La cosa mala de las casas solas" que se ubica en los años 1985 y 1986 y que tiene como protagonista a Gaspar y a su grupo de amigos Vicky, Pablo y Adela. La dinámica de estos cuatro me atrapó desde el inicio, sus juegos, su humor, sus miedos, sus traumas, el cariño que se tienen como se apoyan mutuamente. Lo considerado que es Gaspar quien sufre en silencio el deterioro de su padre, quien continúa enfermo poniéndose agresivo algunas veces, ausente otras. Para los que convivimos con familiares con enfermedades crónicas o terminales, sabemos lo duro y estresante qué se vuelve la vida incluso cuando tienen un período de paz con sus cuerpos. Es muy difícil. Me identifiqué mucho con Gaspar a pesar de que mis circunstancias son muy distintas pero lo entiendo; esa sobrecarga de responsabilidad temprana, esa sobreprotección con el familiar enfermo que a veces te manda a la mierda porque no quiere sentirse mal y se la agarra con vos. La enfermedad es algo horrible no importa la buena onda que uno quiera ponerle, ver a tu ser querido deteriorándose es doloroso y no hay retorno. 

 

Citando la página 272:

 

"Cómo odiaba esas películas y telenovelas con los enfermos heroicos que soportaban callados el sufrimiento y les daban ánimo a los demás. Él conocía lo suficiente los hospitales y la enfermedad como para saber que la mayoría de los enfermos eran mandones y malhumorados, y que intentaban lograr que los demás se sintieran tan mal como ellos."

 

Esto no siempre es así pero en muchos casos se acerca bastante. La mirada de Enríquez siempre es devastadora, ahí reside su horror en la desesperación y la desesperanza de que todo está perdido...pero realmente ¿lo está? 

Mi segunda parte favorita es la de la cronista Olga quien viaja a Misiones al pozo de Zañartu para entrevistar a los familiares de desaparecidos en dictadura, quienes están a la expectativa de poder recuperar los cadáveres de sus seres queridos, encontrándose con alguien fundamental que no revelaré pero que me ha parecido una perla.

Me han gustado mucho las descripciones de Corrientes y Misiones, las hermosas cataratas que conozco y recomiendo visitar, el templo de Tali dedicado a San La Muerte, deidad misteriosa que me despierta terror a pesar de ser escéptica, las descripciones de los rituales (sobretodo la de Juan en el cementerio) porque la autora toma pequeños hechos que son cotidianos para quienes los viven. Es normal para un cuidador de cementerios encontrar velas, símbolos y restos de algún ritual maltrecho. 

Quizás la parte que menos me gustó y por supuesto todo esto es completamente subjetivo, es el relato desde Rosario y sus años locos en Londres. Las descripciones de los adictos me relajan el estómago siento bastante rechazo, hasta que ocurre lo que ocurre, otra pieza fundamental en este macabro rompecabezas que no deja de sorprenderme a medida que proceso lo leído.

 

 

En enero de este año (2020) estuve leyendo varias entrevistas a la autora que explicaba sobre el contenido de la novela, guardé las que me llamaron la atención y que creo sirven como gancho para atraer lectores:

 

- Es cierto, todas mis obsesiones están presentes en esta obra. Aparecen los santos paganos, leyendas, Lovecraft, Emily Brontë, Sábato y su Sobre héroes y tumbas, los primeros años noventa de la Argentina. Son muchas las referencias, y la búsqueda era un poco que estuvieran todas.

Quería contarlo todo, no como los cuentos, en Nuestra parte de noche no quise dejar nada librado al azar. Sabía que iba a ser larga, no me importó, quería probar hasta dónde me llevaba la historia, los personajes. Lo puse todo. Después, tuve que cortar casi 200 páginas, porque en un momento entrás en una especie de locura. La leyeron varios amigos, ellos me ayudaron a editarla.-

 

-Todas las fortunas se construyen sobre el sufrimiento de los otros -reflexiona Enriquez en la voz de Rosario para diseccionar un universo repleto de impunes-. El poder lo tienen estas familias ricas, dueñas de tierras, de cuerpos, una familia capaz de someter a sufrimientos a otros, de explotar cuerpos y desaparecerlos. -

 

- Me encanta trabajar sobre los cuerpos, me parece que es central porque es ahí donde se da la vulnerabilidad, el cuerpo como última frontera de vulnerabilidad. En esta novela, la vulnerabilidad del cuerpo está muy presente a través de la enfermedad. Me interesa mucho escribir sobre los procesos de deterioro, esos que provoca la enfermedad. No suele estar muy presente en la ficción, sí en la autoficción, pero no en el resto. Narrativamente, un cuerpo enfermo es muy poderoso, está limitado y el que lo habita tiene una psicología diferente. Tiene una manera distinta de relacionarse, tiene apuro, está enojado. En general, uno encuentra lecturas centradas en la violencia en los cuerpos, pero muy rara vez en esa violencia, esa vulnerabilidad relacionada al cuerpo enfermo, a enfermedades reales. -

 

Y para cerrar agradezco a la escritora porque siempre defiende al género de terror de aquellos que no lo consideran "serio":

 

- Hay cierto desprecio académico hacia el género. ¿La razón?, le gusta a la gente. ¿Por qué creés que a King nunca le van a dar el Nobel? Hay cierto rechazo al entretenimiento, a lo popular, a lo folletinesco. Le pasa también a la ciencia ficción, pensemos en Bradbury, por ejemplo, a los cómics. Poco a poco, eso está cambiando.

Cuando veo generaciones y generaciones de jóvenes lectores que se iniciaron leyendo Harry Potter, yo no puedo decir que ese no es un libro ‘serio’ y que de ahora en más tienen que pasar a la literatura ‘seria’. ¿Cuál sería la literatura ‘seria’? ¿Qué les van a leer a los pobres chicos ahora, las desgracias del Mío Cid? ¿Quién dice que esto es ‘serio’ o no es ‘serio’? Me parece muy sano cuestionar los lugares del poder en la literatura.-