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Historias para contarle a la muerte


Este libro es una historia que a su vez contiene otras historias. No me atrevería a nombrarlo como antología exclusivamente, pero posee varios relatos que tienen a la muerte como parte fundamental.

Es que la historia troncal nos muestra a una mujer casada, con un hijo, que una mañana recibe en su casa la inesperada visita de la parca ataviada muy pituca para beber un té junto a ella. 

Al igual que Sherezade en Las mil y una noches, la mujer estira el tiempo contando historias con el fin de convencer a la muerte para que no se la lleve. 

 

A medio camino entre el humor y lo terrible, este libro escrito por la argentina Leonor Ñañez, sumerge al lector entre sus páginas conectando con lo más íntimo del ser humano mundano. 

 

El primer relato 'El árbol de los muñecos' es mi favorito. Corto y conciso, terrible y trágico, reflexivo y morboso. Me gusta cuando el autor nos coloca en un lugar amoral. 

 

'Tía Vilma' es otro que me gustó mucho, sobre una anciana huraña e intolerante fanática de la hora del té. Y hablando de esta infusión, la edición del libro trae un regalo acorde, un detalle creativo que le da un toque único y original: un saquito de té. Si, el lector puede formar parte de esta historia, sentarse a la mesa con un té, dejar que su aroma lo embargue y empaparse con las letras de Ñañez, muy diestra no sólo a la hora de entretener a la muerte, sino de dejar a los lectores con ganas de más. 

 

En 'Rojo y negro' un poema violento deja a la propia muerte helada.

En 'La clavija' un grupo de vecinas se reúnen a tomar mate mientras la juegan de detectives. 

Con 'El infierno de Amanda' el calor sofocante del verano se convierte en un escenario mortal.

El lago de los cisnes de Tchaikovsky se convierte en un culebrón morboso en la historia 'La maldición del cisne'.

'Las voces de Ofelia' es un juego de terror psicológico. 

 

Más allá de la propia muerte, estos cuentos están conectados por sus protagonistas femeninas. Como si formaran parte de la propia historia troncal, como si fueran la sombra de la anfitriona. No sólo entretiene a la muerte, mientras narra también deja que el lector entre en ella, que la conozca.

El final es estupendo, revelador. 

 

 

 

 

Sinopsis: La rueda del tiempo gira y gira sin cesar y la vieja nos espera al final del viaje a todos. El problema principal es que, como un ladrón, llega cuando menos se la espera. Entonces, ¿qué sucede cuando decidimos entretener a la muerte contándole historias? Una a una, estos relatos caen en el regazo de una ama de casa que conversa sus últimos alientos con el ángel exterminador una tarde cualquiera, en un barrio cualquiera. ¿Logrará sobrevivir el encuentro con la parca? ¿O sus esfuerzos de narradora quedarán abandonados en un ovillo de cuentos?

 

Bueno, suponemos que hay una sola forma de averiguarlo, ¿no?