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Casos congelados


Este libro es una recopilación de cuentos de horror todos escritos por la argentina Caro Panero, editora además de Cuervolobo, que aparecieron en otras antologías, diarios y revistas digitales. Para unificar dichos cuentos creó a Micaela Aya, una forense con una habilidad extrasensorial: con sólo poner sus manos sobre el cerebro del difunto puede ser testigo de la causa del deceso. 

Su escritura tenebrosa ambientada en la morgue hace de este oscuro libro ideal para la temporada Halloween. 

Con trece capítulos que desarrollan trece casos distintos, Caro Panero nos muestra diferentes formas de morir, la mayoría de manera sobrenatural en la que no faltan la magia, los virus que convierten a las personas en zombies, los asesinatos extraños, las posesiones e incluso la presencia de la misma parca. Los cuervos, un sello distintivo de la autora, también forman parte de Casos congelados

Para acompañar la escritura, las terroríficas ilustraciones de Damián Connelly y Diego Paredes también aportan su cuota de terror. 

Quizás la única contra como toda antología temática es que los temas recurrentes le quitan peso a cada historia, por lo que recomiendo leer de a uno o dos cuentos por día. Así también se disfruta más. 

 

Como favoritos destaco In crescendo (capítulo 2) en la que una mujer visita un bar dentro de un parque de diversiones abandonado, este cuento fue también el que más me gustó de la antología Italparka de la editorial Santa Guadaña. 

Sal de la bendita agua (capítulo 5) el mar puede ser un escenario propicio para toda clase de terrores. 

Revelado ritualistico (capítulo 9) una sesión de fotos puede ser la entrada al infierno. 

Páramo olvidado (capítulo 7) unos ladrones obtienen lo que se merecen por no respetar el descanso de los muertos. 

Vivida pesadilla (capítulo 1) dos hermanas se enfrentan en un lugar abandonado con un misterio que podría costarle las vidas. 

 

Como mencioné en otras reseñas de esta editorial, el arte y la creatividad que acompañan cada edición le dan un toque distintivo a cada libro que producen. Para Casos congelados crearon un marcapáginas especial que simula ser un cadáver de los tantos que pueblan las morgues. Un detalle divertido y siniestro a la vez.