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Christine


"Su obstinada determinación. Su furia implacable."

Publicada originalmente en el año 1983, es la duodécima novela de Stephen King y tiene como gran atractivo a un maléfico auto Plymouth fury 1958 de nombre Christine.

Podría resumirlo como una historia obsesiva entre un joven adolescente y su primer amor. 

 

Dicho libro cuenta con una adaptación al cine de uno de los pesos pesados del terror, John Carpenter, director de Halloween y La cosa de otro mundo. 

 

 

Tengo sentimientos encontrados con Christine. Admiro mucho la película de John Carpenter y tenía altas expectativas con la obra original porque como suele suceder, el libro casi siempre es mejor que la versión adaptada.

Vamos por partes sin entrar en aspectos importantes de la trama.

La primera parte está escrita en primera persona desde la perspectiva de Dennis Guilder, muchacho adolescente deportista, único amigo de Arnie Cunnigham quien se enamora del coche protagonista, Christine. Dennis me ha parecido bastante plano, quizás el estereotipo del adolescente americano que uno suele ver en series y películas de Hollywood. Me ha costado conectar con él y de hecho, me ha molestado un poco el desdén con el que mira a Arnie, como si fuera su amigo sólo por pena. También que haya deseado a su novia creyendo que una chica linda no puede enamorarse de alguien más introvertido como Arnie. En resumen bastante hueco y prejuicioso. Por este motivo es que la primera parte me ha resultado pesada cuando menos. Los momentos más emocionantes sin dudas, incluyen a Christine.

 

Arnie Cunnigham aparece como tal en la segunda parte que ha sido escrita en tercera persona (bien por King) de esa manera me he sentido más cercana a este personaje que ha vivido dominado por sus padres toda su corta vida y que se siente solo e incomprendido cuando toma la decisión de comprar el coche.

King ha sabido plasmar con él la adolescencia en su estado más puro. El primer atisbo de identidad propia fuera del clan que genera rechazo. La rebeldía como reacción primaria ante tal rechazo. La primera ilusión que genera el romance. La rabia contenida ante la prepotencia de los adultos. El primer trabajo que causa un subidón de autoestima, el primer logro que te convierte en adulto. La independencia, la seguridad en uno mismo, el coraje para defenderse de aquellos que quieren tirar abajo tus esfuerzos.

El otro punto importante que el autor ha tocado en otra de sus novelas más famosas Carrie, es el bullying que sufre en este caso Arnie, con un grupete de patoteros, clásicos fracasados de la escuela secundaria. Aquí sí hay un punto de encuentro más humano porque es inevitable no querer vengarse de estos mediocres con sed de crueldad. Y es justamente esto, lo que lleva a Christine a convertirse en una novela de terror más que en un drama adolescente como indica la primera parte del libro. 

Este Plymouth Fury año 1958 es un personaje en sí mismo que va tomando relevancia a lo largo del recorrido. En una primera instancia como objeto del deseo de Arnie y después de forma más activa. Hay un misterio alrededor de este automóvil con una historia truculenta que pareciera seguir el tratamiento que se le da en la literatura a una casa encantada.

La tercera y última parte del libro vuelve a ser contada por Dennis Guilder quien aúna fuerzas con Leigh, la novia de Arnie, para develar el misterio.

Como característica particular, hay estrofas de canciones de rock and roll antes de iniciar cada capítulo. Supongo que para un conocedor de este estilo de música será mucho más enriquecedor. La música está presente en la historia. 

Muy largo para tan poco desarrollo de los personajes que parecen típicos estereotipos americanos: la linda, el deportista popular, el nerd tontuelo, el viejo gruñón, etc. Muy original el auto embrujado, de hecho es este el verdadero gancho.

 

No tengo mucho más para agregar, tengo un gusto amargo a decepción con está novela a la que le puse todas las fichas. 

 

 

Las maravillosas portadas de Christine